Bebé dependiente, adulto independiente (Punset III)

maitena

 

“… la mejor manera de luchar contra las enfermedades mentales, la delincuencia y la violencia, es prestar a los bebés la debida atención, porque todo apunta a que durante la primera edad se sientan las bases de la salud mental. La psicoterapeuta británica Sue Gerhardt ha dedicado toda su vida profesional al estudio del bebé, a la influencia del afecto en el desarrollo emocional de los más pequeños y a sus consecuencias en la vida adulta. Está considerada una de las mayores expertas mundiales en su campo: la importancia del amor como modulador de los cambios cerebrales en los bebés.

Gerhardt sostiene que las experiencias de la primera infancia son la base de la salud mental de la persona y , por tanto, razón más que suficiente para que atendamos prioritariamente a lo que sucede en ese periodo de la vida de nuestros hijos. [...] “Desde el momento de nacer hasta los 2 ó 3 años se desarrollan sistemas importantísimos en el cerebro, especialmente en aquellas áreas que utilizamos para gestionar nuestra vida emocional, las respuestas al estrés, por ejemplo.”

A juicio de Gerhardt, “el cuidado de los bebés no es una ciencia exacta, depende de cada bebé y de lo que cada bebé pueda tolerar. Lo importante es que no se estrese demasiado; si no lo hace, sea cual sea la manera en que sus padres cuiden de él, le irá bien. Lo importante es que los problemas no persistan y que no se hagan crónicos, pues los bebés no pueden gestionar un estrés excesivo, no pueden deshacerse de su propio cortisol (una hormona que libera la corteza suprarrenal para enfrentarse a situaciones de alarma. Por eso se la conoce también como “hormona del estrés”). Los bebés dependen absolutamente de los adultos para hacerlo y, además, a los bebés les resultan estresantes cosas relativamente pequeñas. Por ejemplo, la soledad para un bebé es muy estresante porque le va en ello la supervivencia, él no sabe si sobrevivirá o no”.

No cabe duda de que debemos extremar el cuidado de los niños en la primera infancia, pero con la revolución de la mujer han cambiado mucho las cosas. “A mi clínica acuden madres que van a dejar a su hijo o hija en una guardería (hablamos de un bebé de 5 meses) porque dicen que necesita vida social, estimulación), nos explicó Gerhardt. “Sin embargo, yo creo que los bebés no necesitan ese tipo de estimulación. Lo que necesitan es una atención personal, los cuidados y la receptividad de alguien que los conozca y pueda atenderlos bien. [...]

“Esto no quiere decir que haya que retroceder socialmente y obligar a la mujer a quedarse en casa, todo lo contrario, pero sí habrá que elaborar nuevas estrategias de ayuda a los padres, difundir la información sobre la realidad de los bebés y construir redes comunitarias realmente activas”.

(Del libro “Porqué somos como somos”, de Eduardo Punset, 2008).

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