Pro-actividad contra determinismo

He extraído del blog  Adopción por dentro este artículo que me ha parecido muy interesante. En realidad, creo que lo podríamos leer todos, ya seamos padres (adoptivos y/o biológicos) o no.
 
“He visto que cuanto más duro trabajo, más suerte parece que tengo.”
-Thomas Jefferson
Hace no mucho estaba hablando con una madre sobre temas de adopción y me recordó algo muy importante: que mucha de la información que recibimos sobre adopción viene de una doctrina filosófica que se llama “determinismo” – que gira alrededor de la  relación causa y efecto. Es decir, que cuando existen ciertas causas – “la mochila” en el caso de nuestros hijos – habrán ciertos efectos para la persona.
A veces la literatura sobre adopción pinta el futuro de nuestros hijos como si estuviera determinado por factores fuera de nuestro control – por ejemplo los cuidades prenatales que recibieron (o no) sus madres, la calidad de la dieta de la madre y de ellos antes de llegar a nosotros, la atención que recibieron en el orfanato, los maltratos si los hubiera… De estos y muchos otros factores dependerá su inteligencia, su rendimiento académico, su estabilidad emocional, sus lazos familiares y otras cosas más.
La verdad es que lucho a diario con el determinismo. Es como una fantasma que me sigue a todas partes – lo cuál es curioso porque los Estadounidenses nos creemos muy libres cada uno para crearse, re-crearse y en fin, determinarse. Supongo que es sólo una demuestra más de como el ser humano se engaña, porque la verdad es que la cultura de los EE.UU. (y esto tiene un efecto importante sobre los estudios y los libros de adopción que proceden de allí) está muy colorado por el determinismo.
¿Será por eso que el trabajo de Stephen Covey – autor de “Los Siete Hábitos de la Gente Altamente Efectiva” tiene tanto éxito? Dice:
“…El paradigma social actual nos dice que estamos determinados en gran parte por el acondicionamiento y las condiciones. Mientras hemos reconocido el poder tremendo que tiene el acondicionamiento en nuestras vidas, decir que estamos determinados por ello, que no tenemos ningún control sobre esa influencia crea un mapa (de la realidad) bien distinta.
“En la actualidad hay tres mapas sociales – tres teorías de determinismo bien aceptadas, de forma independiente o en combinación para explicar la naturaleza del hombre. El determinismo genético básicamente dice que tus abuelos tienen la culpa. Por eso tienes tan mal genio. Tus abuelos tenían mucho genio y está en tu ADN. Se pasa de una generación al otro y lo has heredado. Encima, tus orígenes son irlandeses y es la naturaleza de los irlandeses.
Determinismo psíquico basicamente dice que son tus padres quienes tienen la culpa. Tu crianza, las experiencias de tu niñez formaron tus tendencias personales y tu carácter. Por eso tienes miedo de hablar en público. Es por la manera en que tus padres te criaron. Te sientes terriblemente culpable si haces un error porque ‘recuerdas’ muy dentro de tí el guión emocional que te hicieron cuando aún eras muy vulnerable, sensible y dependiente. ‘Recuerdas’ el castigo emocional, el rechazo, las comparaciones con otros cuando no alcanzabas las expectativas.
Determinismo ambiental básicamente dice que tu jefe tiene la culpa – o tu pareja, o ese adolescente tan mal educado, o tu situación económica, o la política del gobierno. Alguién o algo alrededor de tí tiene la culpa por tu situación.
“Cada uno de estos mapas está basado en la teoría estímulo/respuesta que vinculamos más que nada con los experimentos de Pavlov con los perros. El idea básica es que estamos condicionados para responder de una forma particular a un estímulo particular.

 

“¿Hasta que punto pueden estos mapas describir de forma veráz y funcional el territorio (la realidad)? ¿En que medida reflejan estos espejos la verdadera naturaleza del ser humano? ¿Se pueden convertir en profecías de autocumplimiento? ¿Se basan en principios que podemos validar dentro de nosotros mismos?”

De allí, Covey nos revela el poder del ser humano para salir del cíclo vicioso que es el determiniso y elegir su respuesta a las circunstancias de su vida. Esto es lo que se llama pro-actividad – o auténtico libertad. Significa intervenir entre la causa y el efecto para tomar las riendas de nuestras vidas. Signifca dejar de ser meros peones encima de un tablero de ajedrez – movidos por genes, traumas y circunstancias – para ser quién decide el proximo paso, quién busque una salida en cada situación, quien hace lo mejor que puede para llegar a donde quiere a pesar de su “suerte” en la vida. Incluso es – creo yo – decidir nuestra propia suerte dentro de los límites (que seguramente no son tan fijados como imaginamos) de cada situación.

Dice Covey que la pro-actividad significa más que simplemente tomar decisiones. “Significa que como seres humanos somos responsables para nuestras vidas. Nuestro comportamiento es una función de nuestras decisiones, no nuestras condiciones. Podemos subordinar nuestros sentimientos a nuestros valores. Tenemos la iniciativa y la responsabilidad para hacer que las cosas ocurren.

 

“Mira la palabra ‘responsabilidad – (h)abilidad para respuesta – la abilidad para elegir tu respuesta. La gente altamente pro-activa reconoce esa responsabilidad. No echan la culpa a sus circunstancias, condiciones o acondicionamiento para su comportamiento. Su comportamiento es un producto de su propia elección consciente, basado en valores en vez de un producto de su acondicionamiento basado en sentimiento.

“Por naturaleza somos pro-activos. Así que, si nuestras vidas son una función de acondicionamiento o condiciones es porque hemos decidido – de forma consciente o no – otorgar el control a esas cosas permitiendo que nos controlen.

“Haciendo una elección así, nos convertimos en reactivos. Gente reactiva está afectada muchas veces por su medio físico. Si hace buen tiempo, se sienten bien. Si no, afecta su actitud y su rendimiento. La gente proactiva lleva su propia tiempo con ellos. Da igual que llueva o sale el sol. Lo que les motiva son sus valores; y si valoran el hacer un trabajo de calidad, no es una función de si el tiempo les echa una mano o no.

“La gente reactiva también está afectada por su medio social, por el ‘tiempo social’. Cuando las personas les tratan bien, se sienten bien; cuando la gente no lo hace, se vuelven defensiva o protectora. Las personas reactivas construyen su vida emocional alrededor del comportamiento de los demás, dejándo que las debilidades de los demás les controlan…

“…Las personas proactivas todavía experimentan la influencia de los estímulos externos, sean físicos, sociales o psicológicos. Pero su respuesta a esos estímulos, consciente o no consciente, está basado en sus valores.

“Como dijo Eleanor Roosevelt, ‘nadie te puede hacer daño sin tu consentimiento.’ En las palabras de Gandhi, ‘No nos pueden quitar nuestro auto-respeto si no se lo entregamos’. Es nuestro permiso, nuestro consentimiento ante lo que nos ocurre, lo que nos hace mucho más daño que lo que ha ocurrido.”

Me estoy esforzando para detectar el determinismo el los los libros, en la prensa y en mi propia mente. Estoy de acuerdo de que estas ideas se pueden convertir en profecias autocumplidas. Como siempre, estamos ante algo que todos los padres deben de tener en cuenta, pero que nosotros – los padres de hijos adoptivos – deben de tener en el doble en cuenta (si se puede decir así).

Por un lado, tenemos que ser sensible ante los temas que pueden preocupar a nuestros hijos – como la falta de información sobre su herencia genética, la sensación de estar buscando algo que no se encuentra o el deseo de no destacar cuando uno es muy diferentes físicamente de su familia. Estos y muchos más son preocupaciones reales y no sería justo ignorar o minimizarlas.

Sin embargo, a la vez que reconocemos las experiencias y los sentimientos de nuestros hijos, también tenemos que buscar la fórmular para enseñarles a ser pro-activos. Tienen que aprender que lo importante no es cada situación o problema, sino su reacción ante ello. Hasta cierto punto tenemos que aceptar lo que la vida nos ha dado para poder enfocarnos 100% en lo que vamos a hacer con ello.

Esta lección puede ser difícil porque es mucho más cómodo echar la culpa a los genes, las traumas de nuestro pasado y los problemas de presente: el racimo, la discriminación, que faltamos una cosa y que sobramos otra… Pero así hipotecaremos nuestro futuro.

Si queremos – nosotros y nuestros hijos – avanzar a pesar de cualquier circunstancia que la vida nos ha dado, la clave está en la pro-actividad.

 

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